top of page

CONTROLA EL ENOJO Y ACCIONA DE MANERA INTELIGENTE

Cuando aprendemos a dominar nuestro cerebro, nuestra mente, todo cambia para nosotros porque empezamos a responder de forma más inteligente, dejamos de ser personas reactivas, que simplemente reaccionan, y empezamos a ser esa persona que resuelve las cosas con inteligencia y con clase.


Para controlar nuestro enojo primero tenemos que entender de dónde viene, su procedencia es de una respuesta primitiva que tenemos en nuestro cerebro llamado “el mecanismo de vuela o pelea”. Cuando un animal se siente incómodo o en peligro, su primer instinto es huir, correr, pero cuando no ve posibilidad de huir, lo que hace es pelear. Y es lo que hacemos nosotros, cuando sentimos que alguien está haciendo una injusticia, cuando estamos perdiendo algo, o nos sentimos inseguros sobre algo, no huimos, terminamos peleando porque es la respuesta más lógica de nuestra cabeza, reclamar y pelear, cuando en realidad eso es una de las cosas más tontas que podemos hacer.


Lo primero que tenemos que hacer para calmar estos centros emocionales es respirar, recuerda que el que controla su respiración, controla su mente. Respira lento y profundo las veces que sean necesarias para empezar a tranquilizarte, una buena técnica es contar hasta 8 mientras inhalas y contar hasta 8 mientras exhalas, haz eso unas cuatro o cinco veces, lo que hace eso es que nuestro cerebro cuando siente que está respirando lento y profundo se da cuenta que no está en peligro y entonces empieza a apagar esos centros emocionales, nuestra amígdala cerebral que es la que se encarga de liberar todo tipo de químicos que nos hacen sentir en peligro, como el cortisol, la adrenalina, todo este tipo de cosas que nos hacen sentir enojados, deja de liberar esas cosas y empieza a pensar con la parte lógica del cerebro, no queremos decir cosas hirientes cuando realmente no queremos decirlas, no queremos tener reacciones con nuestros seres queridos que al rato nos vamos a arrepentir.


Considera que el enojo tiene 3 principales etapas:


1) La etapa de la furia, es cuando tenemos esos químicos a todo lo que dan y decimos cosas que no creemos y hacemos cosas terribles


2) La etapa de la justificación, que es cuando nos convencemos de que hicimos lo correcto


3) La etapa del arrepentimiento, que es cuando se pasan esos químicos y nos damos cuenta de que realmente no quisimos decir o hacer eso.


¿Quieres combatir el enojo? lo primero que tienes que hacer es respirar, retoma control de tu mente y de tus pensamientos, piensa en algo que te dé tranquilidad, piensa en una playa, en un bosque, en lo que tu quieras, mientras respires no pienses en la situación que te está causando el enojo, mejor piensa en un lugar donde te sientas a salvo, tranquilo, te vas a dar cuenta cómo eso hace toda la diferencia.


Ya que lograste relajar tu cerebro, ahora haz lo siguiente, es una técnica de Byron Katie, llamada “The work” o “el trabajo”, pregúntale a tu cerebro ¿por qué estamos enojados? y tu cerebro te va a dar una respuesta… “porque me hicieron esto…”, ¿por qué te lo hicieron? y tu cerebro te va a dar una respuesta… “porque se creen esto… porque me quieren quitar esto…”, pregúntate ¿estás seguro de que eso es cierto? y tu cerebro te va a dar una respuesta… “sí porque…”, ¿estás 100% seguro, sin lugar a duda, de que esa es la razón por la que lo hicieron? y nos empezamos a dar cuenta de que cada cabeza es un mundo, así como nosotros somos los protagonistas de nuestra propia película, esa otra persona también es el protagonista de su película, y esa persona está defendiendo sus creencias. Muchas veces nos tomamos las cosas súper personales, como si fuera un ataque en contra de nosotros, pero en realidad no es que alguien te está atacando a ti, simplemente se están defendiendo a ellos mismos, tienen inseguridades y temores, igual que tú, igual que todos. Cuando entendemos esas cosas, podemos empezar a abrirnos a otras posibilidades.


Antes de que digas algo que puede herir a alguien más, primero escríbelo, en un mensaje de WhatsApp escríbele a esa persona todo lo que estas pensando y todo lo que le quieres decir, pero no lo envíes, espérate 1 hora ó 2 horas, solo respira, relájate y espérate un par de horas, léelo, si eso que leíste todavía se lo quieres decir a esa persona, envíaselo, pero si después de 2 horas entras a la etapa de arrepentimiento y los químicos del enojo se te pasaron, verás que las cosas fluirán mejor.


Recuerda, las cosas no son justas o injustas, es nuestra percepción de lo que es justo o injusto, somos un montón de personas tratando de vivir nuestras vidas, tratando de defendernos de todo tipo de cosas, porque es un mecanismo primitivo de nuestro cerebro.


Reclamar en un momento de enojo con tu pareja, con tu jefe, amigo o algún familiar, es lo peor que puedes hacer, porque si de por sí algo no estaba bien, cuando reclamas se hace peor. Pon en acción el ejercicio del espectro de posibilidades, tú tienes un espectro de posibilidades infinito, desde lo más bajo hasta lo más alto, lo más bajo es seguir tus reacciones, es tu instinto, es pelear, reclamar algo, es lo más fácil y lo más lógico en el momento, pero recuerda que eso no funciona; y hasta arriba, tenemos las cosas más inteligentes que podemos hacer, cuando estés enojado simplemente detente y piensa, ¿cuáles son mis opciones? ¿cómo puedo conseguir inteligentemente lo que yo quiero de esta persona? ¿de qué forma puedo persuadir a mi hijo a que me haga caso? ¿de qué forma puedo convencer a mi pareja de escucharme? Toma en cuenta de que todo es con inteligencia.


¿Qué pasa cuando aprendemos de psicología de persuasión o de influencia? podemos convertirnos en esas personas que resuelven las situaciones a nuestro favor sin siquiera tener que levantar la voz; entonces piensa en todas las posibilidades que tienes, escríbelas y decídete por una que no requiera de ser reactivo, sino de ser responsivo, pregúntate…¿Cómo puedo yo solucionar esto con mi inteligencia?


Empieza a ver el espectro alto, las posibilidades inteligentes que no requieran de obligar a alguien a hacer algo. Cuando tu gritas o peleas con alguien, puede hacernos creer que estamos consiguiendo respeto de alguna forma, pero eso no es respeto, eso es miedo, y son dos cosas muy distintas. La clave aquí es el respeto, y el respeto no se consigue gritando, no se consigue imponiendo, se consigue resolviendo las cosas inteligentemente.


Enfócate en eso y verás cómo tu vida cambia, tus relaciones mejoran para siempre y tú te sentirás mejor, tanto contigo mismo como con las demás personas de tu alrededor.


32 visualizaciones0 comentarios

Comments


bottom of page